Coloca el móvil para hablar a cámara. Lo bastante cerca para leer el guion, y el plano son dos fosas nasales. A un brazo de distancia, donde el encuadre por fin funciona, la letra es demasiado pequeña. Si subes el tamaño te caben cuatro palabras por línea, el guion se desplaza sin parar y los ojos van de un lado a otro como en un partido de tenis.
No es un problema de ajustes. Un texto legible necesita cierto tamaño en tu campo de visión; un encuadre favorecedor necesita distancia. En una sola pantalla las dos cosas tiran en sentidos opuestos, y una tiene que perder.
Los estudios lo resolvieron no usando una sola pantalla
Un teleprompter de estudio es un cristal delante del objetivo con un monitor debajo. La cámara se pone donde el plano la necesita, porque el texto no está en la cámara. Ese es todo el truco, y no tiene nada que ver con lo que costó el equipo.
Puedes hacer lo mismo con algo que ya tienes. Pon el guion en una tableta o en un móvil viejo, déjalo junto a la cámara y aleja la cámara hasta donde el plano queda bien. El guion está cerca de tus ojos. La cámara no.
Lo que suele salir mal
Dos pantallas tienen que ponerse de acuerdo. Si cada una avanza con su propio reloj, se separan: no se nota en diez segundos y hay línea y media de diferencia al final de una toma larga. Y lo que es peor, casi todas las implementaciones paran el guion en seco en cuanto el enlace tropieza, y eso molesta mucho más que cualquier desfase.
Talk2Camera lo hace al revés. Los dos dispositivos saben dónde empieza el guion y a qué velocidad avanza, y cada uno calcula la posición por su cuenta. No se envía nada por fotograma, así que no hay nada que pueda llegar tarde. Si el enlace se cae, la segunda pantalla sigue desplazándose y tu grabación ni se entera.
Sin router, sin cuenta, sin registrarse
Los dos dispositivos se conectan directamente entre sí. Pones uno frente a la pantalla del otro, lee un código de emparejamiento y con eso está listo. No hay ninguna red por medio, así que un aparcamiento o un campo sin cobertura funcionan igual de bien que una oficina, y nada de tu guion sale de los dos dispositivos que tienes en la mano.
Una cosa que conviene saber antes de contar con ello: un iPhone puede unirse a una red que cree otro dispositivo, pero no puede crearla él, porque Apple no lo permite. Dos dispositivos Apple se enlazan sin red ninguna, y un móvil Android puede crear una para un iPad. Pero si emparejas una cámara iPhone con una tableta Android lejos del wifi, la tableta tiene que ser la que muestre el código.
Pruébalo en tu próxima toma
Pon el móvil donde el plano queda bien, no donde puedas leer. Y deja al lado algo con pantalla. Mira qué hace el teleprompter.
