El sensor de un móvil moderno es mejor de lo que la mayoría necesita. Lo que separa una imagen de aspecto profesional del resto casi nunca es la resolución: es la luz en la cara, el sonido cerca de la boca, un encuadre firme y saber qué vas a decir.
Bloquea la exposición antes de empezar. La exposición automática busca en cuanto te mueves, y esa búsqueda es una de las señales más claras de material grabado sin cuidado. Lo mismo vale para el balance de blancos, sobre todo si caminas entre habitaciones con luces distintas.
Acerca el micrófono más de lo que crees necesario, o usa uno que puedas sujetarte. Y escribe lo que vas a decir. Un guion aporta más al vídeo terminado que cualquier ajuste de esta lista.
