Una primera toma suele ser buena, con huecos. Quitar los huecos es la edición que más rinde y se hace en minutos, no en horas.
La app encuentra los silencios de más de un segundo aproximadamente y propone cada uno como un corte que puedes revisar. No se quita nada hasta que lo aceptas, y cada corte se puede desactivar después: la grabación original nunca se modifica.
No los quites todos. Una pausa antes de una frase importante está haciendo su trabajo, y un vídeo al que se le ha cortado hasta el último hueco resulta agotador. Quita aquellas en las que estabas pensando; deja las que sirven para que piense quien escucha.
